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Ibiza en la edad media

A raíz del fin del imperio romano, Ibiza pasó a ser territorio del reino vándalo situado al norte de África, junto al resto de islas del Mediterráneo occidental. Para nuestra isla fue el inicio de una época oscura de la que poco sabemos. A mediados del siglo VI d.C. el emperador bizantino Justiniano I conquistó el reino vándalo y todos sus territorios. Ibiza dependió de Bizancio hasta una fecha incierta, y probablemente fue incorporada al islam con la conquista de Mallorca, en el siglo X. Las Pitiusas dependieron del califato de Córdoba, del emirato de Denia y finalmente del independizado emirato de Mallorca.

Durante la época de la taifa mallorquina Ibiza gozó de cierta prosperidad basada en la sal, la agricultura i la explotación forestal. El pino ibicenco tuvo un papel fundamental en la construcción de las embarcaciones piratas que atacaban los reinos cristianos. La Ibiza  musulmana se llamaba Yabisah i su capital Madina Yabisah.  La herencia más importante de esta época son “ses Feixes”, un sistema de regadío que convirtió una zona húmeda litoral, de aguas dulces y salobres, en una fértil área de cultivo. Estos huertos próximos a la ciudad abastecieron a sus habitantes hasta el boom turístico de los años 60 del siglo XX.

 

Ses Feixes, a pesar de sus grandes valores naturales, históricos, etnológicos y arquitectónicos, se encuentran en un evidente estado de degradación. Lamentablemente, los intereses urbanísticos que impiden su recuperación  nos privan de disfrutar de este patrimonio único en el mundo.  Para deleitarse con el legado árabe le recomendamos visitar “Es broll de Buscastell”. Un valle, regado por acequias, canales y albercas, de exuberante belleza al que podrá acceder desde el hotel rural Can Pujolet siguiendo una ruta de senderismo de 2,44 kilómetros.

A la conquista musulmana le siguió la catalana. Las tropas al mando del arzobispo de Tarragona Guillem de Montgrí tomaron la ciudad el 8 de agosto de 1235 en nombre del rey Jaume I y las Pitiusas fueron incorporadas a la corona catalano-aragonesa. Las islas fueron divididas en “quartons” y se redactó una carta de población, con franquicias similares a las mallorquinas y con análogos propósitos de libertad y justicia, que atrajeron a numerosos pobladores catalanes. Las salinas fueron donadas al pueblo y se creó la “Universitat”, una especie de ayuntamiento que gobernó las Pitiusas hasta el decreto de Nueva Planta (1715). También se permitió la organización de milicias populares para hacer frente a la que sería su principal amenaza durante mucho tiempo: las incursiones piratas procedentes de las costas africanas.

La inseguridad provocada por la piratería explica la estructura fortificada de las iglesias ibicencas de Sant Jordi, Santa Eulària, Sant Miquel o Sant Antoni y de la misma catedral que comenzó a levantarse a principios del siglo XIII como iglesia de Santa Maria. También le debemos la construcción de la magnífica muralla renacentista que protege el núcleo histórico de Dalt Vila. Ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999.

Fueron tiempos difíciles, marcados por las epidemias de peste que asolaban toda Europa y por el miedo de los constantes ataques piratas y la consiguiente toma de botines y prisioneros. Ante tal adversidad, los isleños se convirtieron en temibles corsarios capaces de defenderse y de atacar a sus enemigos para rescatar a los ibicencos cautivos en las costas africanas. La sociedad de esta época es la que ha determinado la gran mayoría de costumbres, así como la personalidad, la lengua, la cultura i el paisaje de la Ibiza que hoy conocemos. Ibiza es Eivissa.

Por este motivo, revisitar la edad media es consustancial a la visita de los pueblos y la capital de la isla. Un paseo al atardecer por Dalt Vila es una experiencia que no debe perderse si visita Ibiza. Pero si de verdad quiere vivir el ambiente medieval, participe en la fiesta lúdico cultural que se organiza en Ibiza ciudad cada segundo fin de semana del mes de mayo. La feria medieval convierte las calles de Dalt Vila en un teatro al aire libre poblado por artesanos, orfebres, mercaderes, juglares… Los espectáculos se suceden durante todo el fin de semana que perdura la celebración. Mayo es un mes magnífico para viajar por Ibiza. La luz, la temperatura, el campo, las playas y acontecimientos singulares como la feria medieval le otorgan un carácter especial. Descúbralo y disfrute.