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El culto al agua en Ibiza, fuentes y pozos


Actualmente en Ibiza prolifera la construcción de pozos de agua en el campo y la costa. Esta sobreexplotación de los acuíferos de la isla comporta la salinización de las aguas subterráneas y pone en peligro uno de los bienes más preciados de la isla: el agua.  Una situación incomprensible para cualquier persona que tenga una mínima consciencia ecológica, que contrasta radicalmente con la veneración que la cultura tradicional ibicenca tenía por las aguas como signo de renovación y de vida.

Antiguamente las casas payesas se construían cerca de una fuente o de un pozo ya que la abundancia de agua era el factor principal que garantizaba la producción agrícola y ganadera. Además, las fuentes y los pozos cumplían una función social. En una tierra sin pueblos ni iglesias hasta el siglo XVIII, estos manantiales eran unos de los pocos lugares de encuentro de los ibicencos. La importancia del agua tenía una manifestación cultural muy arraigada en la isla: la celebración de bailes y festejos en pozos y fuentes (les ballades a pous i fonts).

 

Este rito ancestral  tenía lugar en verano, conmemoraba la finalización de las cosechas y las tareas del campo y rendía culto al agua y a los espíritus que en ella habitaban. En la atávica cultura ibicenca estaba firmemente asentada la convicción que para obtener los beneficios del agua era conveniente o necesario hacer ofrendas, rezar o festejar estos espíritus, hijos de la Gran Madre Tierra, de la Diosa Madre.

En toda Ibiza quedan unas seis fuentes con pinturas, probablemente pervivencias púnicas. En la fuente de Can Miquelet, además de la decoración geométrica, figuraba hace años un signo de la diosa Tanit.  En la de Can Jaume Prats, el dibujo representa un sol. En los días del solsticio de invierno, los rayos solares llegan hasta el dibujo del astro rey y se produce la perfecta conjunción del principio masculino sobre el femenino, el sol y la fuente. Tener acceso a estas pinturas no es fácil pero, afortunadamente, sí lo es asistir a una ballada.

Los grupos de baile payés de la isla recuperaron la esencia de las antiguas celebraciones hace unos años. En Ibiza hay una fecha señalada para cada pozo o fuente y cada año se publica un calendario de ballades a la que cualquier persona que se sienta atraída por el patrimonio cultural de la isla es bienvenida. Allí podrá disfrutar del singular folclore pitiuso, música y baile acompañados de la degustación de postres típicos y vino payés. Una experiencia que le conectará con la Ibiza originaria, la isla mágica que atrae a visitantes de todo el mundo y que si no cuidamos y respetamos morirá de éxito.

Para asistir a una ballada es recomendable consultar el calendario anual, pues las fechas varían de un año a otro. Si su estancia en el hotel rural Can Pujolet se produce a finales de junio o julio puede coincidir con las fiestas de Pou de Corona (Santa Agnès), Pou des Escarabats (Buscastell), Font de Peralta (Sant Carles), Pou de Benimussa (Sant Josep), Pou d’en Benet (Benimussa) o es Broll de Buscastell.

Si se encuentra en la isla en agosto puede disfrutar de les ballades de Pou de Labritja (Sant Joan), Pou d’Albarqueta (Sant Miquel), Font des Verger (Sant Josep), Pou des Baladre (Sant Vicent de sa Cala), Font des Yerns (Santa Eulària) o Font de Balàfia (Sant Llorenç). En octubre, se celebran ballades en Pou d’en Gatzara (Santa Gertrudis), Pou d’en Micolau (Sant Rafel) y Pou de Forada (Santa Agnès).

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